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Margaret Graham
Comenzó sus estudios de danza en la ciudad de Buenos Aires. En el año 1947 ingresó al Ballet del Teatro Argentino de La Plata, Buenos Aires, Argentina En 1949 se unió a la Compañía de la célebre bailarina Alicia Alonso con la que realizó giras por Latinoamérica y los EE.UU. Regresó a la Argentina en 1951 en calidad de Primera Bailarina del Teatro Argentino de La Plata. En 1957 fue contratada por el SODRE como Primera Bailarina. Radicada definitivamente en nuestro país, obtuvo en 1964 la ciudadanía uruguaya. Fue “Bailarina Invitada” del Centro Cultural de Música, del “Teatro Argentino de la Plata”, de la “Asociación Amigos del Ballet de Bs. As.” y del Ballet de Río de Janeiro Su actuación en el Ballet del SODRE se prolongó hasta 1980, año en que se retiró de la escena. Bailó los roles protagónicos en los Ballets “Les Silphydes”, “Lago de los Cisnes”, “Pas de Quatre”, “Giselle” en el doble rol de Giselle y Mirtha cuando esta obra fue protagonizada por Margot Fonteyn, Natalia Krasovska y Tatiana Leskova, “Apolo”, “El Combate”, “Don Juan de Zarissa” y otras obras del repertorio moderno. Fueron sus principales directores: Yurek Shabelevsky, Tamara Grigorieva, Roger Fenonjois, Michel Borovsky, María Ruanova, William Dollar, Vaslav Velchek, Norman Dixon, entre otros. En 1971, por recomendación de la mundialmente famosa bailarina Margot Fonteyn, con la que coprotagonizó “Giselle” junto al no menos célebre Rudolf Nureyev en Río de Janeiro, fue becada por el Consejo Británico para cursar la cátedra de “Docente de Ballet” en el Royal Ballet School de Londres. Aprobó sus estudios “con honores”. En 1975 fue llamada a crear y dirigir la Escuela Nacional de Danza, División Ballet por el Ministerio de Educación y Cultura, cargo que desempeño hasta 1993. Como directora de esa Institución realizó una importante labor organizativa, docente y de difusión del Ballet, con espectáculos especialmente dedicado a los niños de todo el país, creando obras adaptada para ellos; entre otras "El Cascanueces", "Coppelia" y "El Sueño de una noche de Verano". Formó además, varias generaciones de bailarines profesionales que hoy ocupan un lugar destacado en nuestro país y en importantes Compañías del extranjero. En 1988 obtuvo una beca de la Comisión Fulbright de perfeccionamiento docente en la renombrada “Julliard Shcool” de New York . Integró jurados y dictó clases de perfeccionamiento en festivales y concursos de danza en Argentina, Brasil y Paraguay. Llamada nuevamente en el 2002 por el Ministerio de Educación y Cultura para ejercer la Dirección de la Escuela Nacional de Danza, permaneció en el cargo hasta el mes de febrero del 2003. La señora Margaret Graham es miembro del “Royal Academy of Dancing” de Inglaterra y del “Conseil International de la Danse” CID – UNESCO con sede en Paris; fue honrada con el “Premio Morosoli”, el trofeo de la “Asociación de Danza del Conosur” y la plaqueta “Virgen del Pintado” que la Comisión de Apoyo “Virgen de los 33” otorga anualmente a los más calificados artistas uruguayos. A estos reconocimientos se agrega hoy el “Premio Nacional de Danza” que, por su trayectoria, le confiere el “Consejo Uruguayo de la Danza” miembro del CID – UNESCO.
PEGGY, LA SOLIDEZ DE UNA "ÉTOILE" Llegada en la década de los cincuenta del Ballet de La Plata, Argentina, esta hermosa bailarina conquistó infinitos aplausos desde su inmediata incorporación al Cuerpo de Baile del Sodre. Junto a su esposo, el bailarín y coreógrafo Tito Barbón, no dejó de crear, de bailar, de sorprender, de dirigir y de volcar toda su sabiduría al mundo de la formación. Exigente, Margareth Graham fue la nueva "étoile" de la escena, tanto en sus heroínas románticas, Giselle, El Lago de los Cisnes, Las Silfides; como en las creaciones contemporáneas, La Peri, Opus II, o El Enviado. Recientemente fallecida, el CUD quiere rendirle homenaje recordándola como una de las grandes bailarinas del siglo XX. Fue después directora de la Escuela Nacional de Danza division Ballet, años dedicados a la enseñanza, a esa vocación incondicional de formar nuevos bailarines y siempre preocupada por devolverle a los jóvenes lo mejor de su talento. Devolver su generosidad y su capacidad al medio artístico. Quisiéramos recordarla también como ferviente impulsora a restablecer un nuevo Consejo Uruguayo de la Danza, habiendo participado junto a todos nosotros con sincera pasión. Peggy estará siempre presente en la danza, porque ella selló una impronta de ejemplo único en nuestro medio. Comisión Directiva del Consejo Uruguayo de la Danza Filial CID-UNESCO.
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